No hay después en el amor..

Si todo lo que termina viniese con fecha de caducidad, como los yogurts, sabríamos de ante mano cual es la fecha del final y no perderíamos el tiempo en inseguridades, sospechas, ni discusiones, nos dedicaríamos a disfrutar cada momento hasta la última décima de segundo. Aunque, si lo pensás, lo bueno de no tener fecha de caducidad es que nos permite seguir soñando que esta vez ese yogurt pueda conservarse para siempre.

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